domingo, 25 de enero de 2026

huroneando en bibliotecas

 para el verdadero coleccionista, la adquisición de un libro antiguo equivale a su renacimiento.

-

Después de que falleció mi abuelo, como familia nos hemos dedicado a ordenar y arreglar su casa. Sacando muebles y organizando cachureos, hemos encontrado un montón de tesoros ochenteros y noventeros que estaban escondidos. Entre ellos, cómo no: libros.

A mi tata le gustaba tener libros. En los años 90 y comienzos de los 2000, el acceso a la lectura se democratizó un poquito más en Chile. La razón? las colecciones semanales de historia, novela y cuentos que algunos de los diarios y revistas más populares lanzaron al público. En aquella época, comprando el diario y pagando un monto extra, te podías llevar una buena lectura a la casa. Ir a librerías era caro, por no decir que era un privilegio. Estas colecciones ayudaron a muchas familias de clase media a comenzar una pequeña biblioteca en cada hogar. Mi abuelo consiguió varias de aquellas compilaciones. Por ejemplo, “Los mejores libros de la Literatura Universal” de la revista Ercilla. La casa está llena de enciclopedias, clásicos y antologías infantiles. La mayoría se conserva en muy buen estado.

Mis tías y mi mamá me hablaban de una colección infantil a la que le tenían mucho cariño: “Mi libro encantado”. Consistía en doce tomos tapa dura de cuentos, canciones y poemas muy bonitos. Cada libro tenía una temática diferente: Las Hadas, Mitos y leyendas, Héroes y Santos, El mar y la Aventura, etc. El tiempo los tiene bien maltratados. Algunos hasta están rayados con letras y garabatos infantiles. Me emociona pensar en mi mamá, chiquitita, leyendo esas paginas llenas de dibujos y letras preciosas.

Dentro de la biblioteca también encontré un par de lecturas que me venían llamando desde hace mucho tiempo. Dos clasicazos que hay que leer sí o sí. El valle de las muñecas de Jacqueline Susann y Desayuno en Tifanny´s de Truman Capote. Me los leí en diciembre y ahora los tengo guardados en mi humilde biblioteca y futura colección (que está en constante construcción).  

El tema de las bibliotecas y volúmenes de colección me hizo recordar que en invierno compré un librito destacado de mi lista de pendientes: Desempaco mi biblioteca de Walter Benjamin. Si no me equivoco, caí en la tentación de leerlo gracias a las alusiones que Irene Vallejo y Alejandro Zambra hicieron del texto en sus respectivas obras (El infinito en un junco y Literatura Infantil). Estos días por fin lo leí y debo decir que nuevamente me enamoré de un ensayo.

En el texto, Benjamin afirma que desembalar los libros es un acto de memoria. Y sí. En mi caso, encontrar los libros de mi tata y preguntarle a mi familia por los orígenes de ellos, cómo los adquirieron, qué significaron y qué siguen significando para cada uno, desató una montonera de recuerdos y anécdotas que enternecen el corazón. Toda pasión roza el caos, pero la del coleccionista roza el caos de los recuerdos.

En fin, que entretenido es encontrar y recordar. Adjunto foto de mis nuevos (y no tan nuevos) tesoritos :)






jueves, 15 de enero de 2026

en la recolección

mi cuerpo está vacío o quizá mi corazón no bombea la sangre suficiente para existir bien. tengo heridas reales que sigo abriendo a propósito. mis uñas y mi almohada quedan con sangre que lavo con jabón hipoalergénico o con detergente azul. hago cuentas de los días que van pasando, uno a uno, porque las fechas no son más que un número que sube y baja. y a veces se debe tener claridad para funcionar. se debe tener lucidez para apuntar una cita médica o un cumpleaños importante. no me gusta el café solo. puede ser que la marca que consumo sea de un sabor que en mi lengua resulta insípido y sin chiste. lo mezclo con leche para que pase. y me obligo a beberlo a ver si me da energía. hace tres días que no almuerzo. ayer cociné un arroz sin mucha ciencia. lo hice para mi hermano. y aunque sobró, no pude comer. es un cansancio que llega hasta para levantar el brazo. las cosas que se deben hacer, las obligaciones más básicas, ponen en marcha la maquinaria en mi cabeza. ni siquiera puedo decir que es piloto automático, porque si fuera así, no me preocuparía tanto. y eso es lo terrible, el preocuparse. el angustiarse. las punzadas de dolor vienen porque no dejo de sentir ese mismo dolor. y esta casa es un criadero de tristezas. cada uno alimenta la suya de la peor manera. ella (sí, ella) nunca está con nosotros. trato de ser buena para él y lo único que se me ocurre es invitarlo a ver películas en el sillón. le quiero enseñar lo que él me enseñó a mi y siento que mi imitación es tan, tan, tan mala que veo imposible que mi intento de que aprenda llegue a su corazón. no tengo la habilidad para conquistar a través de la charla. he visto documentales y leído libros sobre la pena, sobre el vacío. y me encuentro. siempre me encuentro. será que inconscientemente me busco. es el ego que no abandona o la desesperación de saber que el sentimiento existe desde antes y en otros. en otros que claudicaron y en otros que siguieron a pesar de. 

dónde se va cuando no se sabe a dónde ir. pienso en lo que me dijiste que era injusto. lo entiendo y me castigo. te pido perdón sin decirlo. anoche soñé con él. íbamos cayendo o volando, no sé. me abrazaba llorando y yo acompañaba su llanto. le dije que estaba presente en todos mis días. se disculpaba por no estar. sentí alegría genuina de poder hablarle otra vez. conversamos mucho. desperté por la luz que entró gracias a la cortina que amarré la noche anterior. así son las cosas, me repito siempre. así son y así seguirán siendo.

martes, 13 de enero de 2026

bandera blanca

te escribo porque ya no sé qué más hacer qué decir o qué pensar

he escuchado que cuando se siente esto se le habla a dios, pero no sé hablar

you owe me some kind of love

jueves, 8 de enero de 2026

después de la tierra, eterna

hoy fui un pedazo de carne. casi muerto. casi vivo. no le pongo etiqueta de consumo. hoy fui un trozo de carne y nada más.


mezcla de vísceras, huesos y piel. 

no hay más propósito que existir. no hay sentidos que inventar. no hay mentiras a las que aferrarse. tampoco tristezas que llorar. 


yo, piece of flesh que extirparon del cuerpo de dios


ya no busco razones ni pienso en dormir. estoy porque estoy y listo. 


pienso que ya no le temo a la muerte. pienso que esperarla es una carga extra. pienso que siempre estuvo y siempre está. 

y tocarla. tocarla y olvidarse.



conmigo están mis libros, mis papeles, mis lápices, mis notas, mis cuadernos. me acompañan por la madrugada y duermen conmigo al salir el sol.

discopatía lumbar

te levantas porque ella no tiene la culpa de que la vida te pese tanto. le das sus granitos y le sirves agua. acomodas su manta y piensas en...