viernes, 24 de abril de 2026

discopatía lumbar

te levantas porque ella no tiene la culpa de que la vida te pese tanto. le das sus granitos y le sirves agua. acomodas su manta y piensas en qué cocinar. te das cuenta de que se acabó el gas, pero tu espalda duele tanto que sabes que no serás capaz de cambiar el balón. vuelves a la cama y te acurrucas de frío. te tomas dos pastillas y duermes hasta las tres de la tarde. soñaste con países que nunca has visitado y que probablemente nunca visitarás. quieres ir al baño, pero no hay fuerza suficiente. te das vuelta mirando a la pared y cierras los ojos para seguir durmiendo. despiertas una hora después pensando en él y le escribes. te tocas el pecho y sientes el corazoncito de plata que guarda al amor de tu vida. lo acercas con cuidado a tus labios y le das un besito pidiéndole fuerzas.


querida mía, hay un martilleo constante dentro de mí. el clac clac retumba en mi cabeza y me desconcentra al caminar. piensa en la lluvia que cae sobre las láminas galvanizadas de tu casa. el goteo que comienza tímido y de pronto toma confianza para entregarse entero. plap, clac, clac, plap. queridita, las venas que se ven a través de mis muñecas escriben en cursiva. no entiendo cómo funciona el sistema fluvial en ellas. sé que conversan entre sí. hace cuatro noches las escuché cuchichear y decidieron contarme un secreto. ay de mi vida! ay de mi corazón! si pudiera replicar el mensaje...
queridísima, hoy caí de nuevo. no soporto verlas. el hedor que dejan después de secas es repulsivo. de noche prendí un fuego que terminó quemando el techo. todo para espantar al fantasma que dejó. ya no aguanto. es el sonido metálico el que me vuelve loca. otra vez, el clac clac clac clac.

miércoles, 15 de abril de 2026

manual para llegar al duelo

¿has estado en la capilla de un crematorio? suelen ser humildes de espacio. a veces hay sillas. otras veces hay bancas. todas muy juntitas. una detrás de otra. he estado llorando a mis muertos a treinta centímetros de completos desconocidos que también los lloran. sollozan con fuerza. te harás miles de preguntas: ¿quién es esta persona? ¿por qué le aflige la muerte de quien era un pedacito de MI vida? ¿quién eres? ¿quiénes son? es importante que mantengas la calma, aunque quieras gritarles en la cara que abandonen el lugar.

las paredes pueden ser de hormigón liso pintado de blanco ahuesado o crema. también las hay con revestimiento de madera. frente a los necro-espectadores está el ambón. y frente al ambón estará el cajón.

algunos de estos sagrarios poseen catafalcos que, al finalizar la ceremonia, descienden hidráulicamente llevándose el ataúd y a quien amabas a su último destino.

el lugar es frio. todo lo que toques estará helado. los muros, el suelo, la madera con barniz de las banquetas, las manos de tu madre.

suele haber una brisa que entra por las puertas de la entrada principal. asustarse es normal. los cinco sentidos se activan como nunca. para mí, lo más terrible es el olfato. el vientecito arrulla al muerto. y, atención: si han pasado varios días desde el deceso, es muy probable que el olor de la descomposición baile por debajo de tu nariz. no hay que espantarse. es mejor llorar, enojarse, caer, patalear, reír o llorar de nuevo.

el sacerdote, diácono o quien esté a cargo de la misa te preguntará si tu difunto tenía una canción especial. hay que dejar los nervios de lado un rato y pensar. pensar. pensar. pensar. pensar. ‘sí’, dirás finalmente. hay una canción. dejas que el nombre de la melodía escape de tus labios.

una parte de tu cerebro se mantendrá alerta durante todo el sermón esperando la balada que escogiste para el finado. cuando llegue el momento y oigas la primera nota salir del parlante que se camufla por ahí, es bastante posible que tus ojos se humedezcan y que tus rodillas tiemblen como jalea. ojo aquí: asumirás que nunca podrás escuchar nuevamente la canción. y puede ser. o no. el tiempo te dará la respuesta. la paciencia será tu mejor amiga desde ahora. déjala entrar.


martes, 14 de abril de 2026

long sleep

cuando la mano tiritaba sobre la idea de carta, la noche recibió serena las lágrimas de quien escribía frenético: 

epístola hacia el más allá.

se dice que la guardó en el breast pocket o en el bolsillo con solapa clásico, ese que está ligeramente por debajo de la cintura. no hay certeza todavía. la memoria no es confiable. puede estar alterada por las emociones del momento. es un aviso. un consejo. un dato. 

tampoco se sabe qué dibujó la tinta temblorosa en la página arrancada con miedo del cuaderno que estaba sobre el escritorio IKEA.

el mensaje quedó sellado en fuego. el mismísimo Hades -con curiosidad que le ganaba al orgullo- accedió a ser heraldo y llevó galopando la cartita a sus tierras. que cosa más insólita. es normal que no se crea. pero así fue. así se vio. ¿se puede trocar un recuerdo de esa magnitud?

el regreso fue silencioso. perturbado brevemente por un par de sollozos y el almuerzo recalentado del microondas.

se armó un cigarrillo con el tabaco que sobró la noche anterior. daba lo mismo fumar dentro de la habitación. las cortinas gris oscuro no notarían las manchas amarillas, igual ya nada importaba. ni siquiera quien miraba pasiva la escena.

jueves, 19 de febrero de 2026

chinita de leche y miel

llevo un hilo de muerte tras mi espalda. cada sombra se adhiere como velcro al corazón.

ELLA no tiene piedad. no tiene piedad. no tiene piedad y se quiere llevar a mi guagüita también.

después de cada sepelio: ya pasó lo peor. ya pasó ya pasó. ya se fue.

pero no. ELLA nunca se iba. nunca se va. nunca se irá. 

ni cuando venga por mis manos. ni cuando venga por mis dedos. conquistará todo rincón del espíritu y dejará una estela agria después de instalarse.

el horror se cuela en el alma rota y cual falso kintsugi llena cada grieta con dolor puro y amargo que, sin vergüenza de abultar la herida, la pone como jefa comandante en la primera línea del nido de víboras que tengo por corazón.

y ya me he dicho tantas veces que se aprende a vivir con la tristeza que mi mente se lo cree y me obliga a seguir existiendo para no ser la risca permanente de alguien más.

 

y pienso que debería ser al revés. y me pongo en ese escenario y recito las palabras de Wislawa:

 

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.




domingo, 25 de enero de 2026

huroneando en bibliotecas

 para el verdadero coleccionista, la adquisición de un libro antiguo equivale a su renacimiento.

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Después de que falleció mi abuelo, como familia nos hemos dedicado a ordenar y arreglar su casa. Sacando muebles y organizando cachureos, hemos encontrado un montón de tesoros ochenteros y noventeros que estaban escondidos. Entre ellos, cómo no: libros.

A mi tata le gustaba tener libros. En los años 90 y comienzos de los 2000, el acceso a la lectura se democratizó un poquito más en Chile. La razón? las colecciones semanales de historia, novela y cuentos que algunos de los diarios y revistas más populares lanzaron al público. En aquella época, comprando el diario y pagando un monto extra, te podías llevar una buena lectura a la casa. Ir a librerías era caro, por no decir que era un privilegio. Estas colecciones ayudaron a muchas familias de clase media a comenzar una pequeña biblioteca en cada hogar. Mi abuelo consiguió varias de aquellas compilaciones. Por ejemplo, “Los mejores libros de la Literatura Universal” de la revista Ercilla. La casa está llena de enciclopedias, clásicos y antologías infantiles. La mayoría se conserva en muy buen estado.

Mis tías y mi mamá me hablaban de una colección infantil a la que le tenían mucho cariño: “Mi libro encantado”. Consistía en doce tomos tapa dura de cuentos, canciones y poemas muy bonitos. Cada libro tenía una temática diferente: Las Hadas, Mitos y leyendas, Héroes y Santos, El mar y la Aventura, etc. El tiempo los tiene bien maltratados. Algunos hasta están rayados con letras y garabatos infantiles. Me emociona pensar en mi mamá, chiquitita, leyendo esas paginas llenas de dibujos y letras preciosas.

Dentro de la biblioteca también encontré un par de lecturas que me venían llamando desde hace mucho tiempo. Dos clasicazos que hay que leer sí o sí. El valle de las muñecas de Jacqueline Susann y Desayuno en Tifanny´s de Truman Capote. Me los leí en diciembre y ahora los tengo guardados en mi humilde biblioteca y futura colección (que está en constante construcción).  

El tema de las bibliotecas y volúmenes de colección me hizo recordar que en invierno compré un librito destacado de mi lista de pendientes: Desempaco mi biblioteca de Walter Benjamin. Si no me equivoco, caí en la tentación de leerlo gracias a las alusiones que Irene Vallejo y Alejandro Zambra hicieron del texto en sus respectivas obras (El infinito en un junco y Literatura Infantil). Estos días por fin lo leí y debo decir que nuevamente me enamoré de un ensayo.

En el texto, Benjamin afirma que desembalar los libros es un acto de memoria. Y sí. En mi caso, encontrar los libros de mi tata y preguntarle a mi familia por los orígenes de ellos, cómo los adquirieron, qué significaron y qué siguen significando para cada uno, desató una montonera de recuerdos y anécdotas que enternecen el corazón. Toda pasión roza el caos, pero la del coleccionista roza el caos de los recuerdos.

En fin, que entretenido es encontrar y recordar. Adjunto foto de mis nuevos (y no tan nuevos) tesoritos :)






jueves, 15 de enero de 2026

en la recolección

mi cuerpo está vacío o quizá mi corazón no bombea la sangre suficiente para existir bien. tengo heridas reales que sigo abriendo a propósito. mis uñas y mi almohada quedan con sangre que lavo con jabón hipoalergénico o con detergente azul. hago cuentas de los días que van pasando, uno a uno, porque las fechas no son más que un número que sube y baja. y a veces se debe tener claridad para funcionar. se debe tener lucidez para apuntar una cita médica o un cumpleaños importante. no me gusta el café solo. puede ser que la marca que consumo sea de un sabor que en mi lengua resulta insípido y sin chiste. lo mezclo con leche para que pase. y me obligo a beberlo a ver si me da energía. hace tres días que no almuerzo. ayer cociné un arroz sin mucha ciencia. lo hice para mi hermano. y aunque sobró, no pude comer. es un cansancio que llega hasta para levantar el brazo. las cosas que se deben hacer, las obligaciones más básicas, ponen en marcha la maquinaria en mi cabeza. ni siquiera puedo decir que es piloto automático, porque si fuera así, no me preocuparía tanto. y eso es lo terrible, el preocuparse. el angustiarse. las punzadas de dolor vienen porque no dejo de sentir ese mismo dolor. y esta casa es un criadero de tristezas. cada uno alimenta la suya de la peor manera. ella (sí, ella) nunca está con nosotros. trato de ser buena para él y lo único que se me ocurre es invitarlo a ver películas en el sillón. le quiero enseñar lo que él me enseñó a mi y siento que mi imitación es tan, tan, tan mala que veo imposible que mi intento de que aprenda llegue a su corazón. no tengo la habilidad para conquistar a través de la charla. he visto documentales y leído libros sobre la pena, sobre el vacío. y me encuentro. siempre me encuentro. será que inconscientemente me busco. es el ego que no abandona o la desesperación de saber que el sentimiento existe desde antes y en otros. en otros que claudicaron y en otros que siguieron a pesar de. 

dónde se va cuando no se sabe a dónde ir. pienso en lo que me dijiste que era injusto. lo entiendo y me castigo. te pido perdón sin decirlo. anoche soñé con él. íbamos cayendo o volando, no sé. me abrazaba llorando y yo acompañaba su llanto. le dije que estaba presente en todos mis días. se disculpaba por no estar. sentí alegría genuina de poder hablarle otra vez. conversamos mucho. desperté por la luz que entró gracias a la cortina que amarré la noche anterior. así son las cosas, me repito siempre. así son y así seguirán siendo.

martes, 13 de enero de 2026

bandera blanca

te escribo porque ya no sé qué más hacer qué decir o qué pensar

he escuchado que cuando se siente esto se le habla a dios, pero no sé hablar

you owe me some kind of love

jueves, 8 de enero de 2026

después de la tierra, eterna

hoy fui un pedazo de carne. casi muerto. casi vivo. no le pongo etiqueta de consumo. hoy fui un trozo de carne y nada más.


mezcla de vísceras, huesos y piel. 

no hay más propósito que existir. no hay sentidos que inventar. no hay mentiras a las que aferrarse. tampoco tristezas que llorar. 


yo, piece of flesh que extirparon del cuerpo de dios


ya no busco razones ni pienso en dormir. estoy porque estoy y listo. 


pienso que ya no le temo a la muerte. pienso que esperarla es una carga extra. pienso que siempre estuvo y siempre está. 

y tocarla. tocarla y olvidarse.



conmigo están mis libros, mis papeles, mis lápices, mis notas, mis cuadernos. me acompañan por la madrugada y duermen conmigo al salir el sol.

martes, 30 de diciembre de 2025

el ser humano nace con una herida

escupir al cielo, dispararse en los pies.

si no se hace entonces no se vive, no se aprende, no pasa nada y la nada es aburrida y cobarde.

pero


ni con delicadeza

ni con cuidado

acaso

tiene delicadeza

vivir

romperse el alma

 

????

también me lo pregunto.

 

¿quieres salir de la tristeza? entrégate entonces a la posibilidad de dolores nuevos.

sí, es claro.

 

odio el verano. odio el cielo azul. y a veces me gustaría matar al sol. pero en invierno lo miro con ternura y pienso que es como yo. lo veo humano. y creo entenderlo. pero al final solo es un tema de distancias y tiempo.

y eso me hace reflexionar

admirables los que están en el tiempo sin pensar en él

todo empieza y termina con un tictac. y nadie planea accidentes.

me casé con el cuestionar si mi amor es suficiente.

y reproduzco a propósito baladas que me quiebran el alma. recojo letras que quiero que leas. y que cuando las leas te acuerdes de mí. solo de mí.

 

para navidad fui a la tumba de mi abuelo. está recién sellada y no es el reposo oficial. vi que por las orillas del cemento se agrupaban decenas de mosquitas que intentaban entrar y salir de la necro-casa. sentí olores que revivieron recuerdos injustos.

que lugar extraño el cementerio. pienso en los mausoleos. me gustan tanto. hay algunos tan lujosos y otros tan deteriorados. pienso en las tumbas perpetuas. ¿por qué mentir así?

me gustaría que pensaras solo en mí. cuando escribo en cursiva es porque robo palabras ajenas.

 

y eso.

 

y que ojalá alguien me lea.

 

lunes, 8 de diciembre de 2025

neely o'hara

la vida se puso más caótica. no me he hecho el tiempo de teclear algo por aquí. solo he escrito en mi cuadernito. a mano alzada y con letra infantil. 

hay muchas cosas que hacer a diario. no es que quiera estar ausente. conscientemente por lo menos. los sueños revelan otras cosas.


ahora he visto el vacío en carne humana. los ojos de mi abuelo viven, pero no queda nada detrás de la humedad. 

y en eso hemos estado. si supieran. esta casa es cansancio puro. mental y físico. 

eso si, aprendí a la mala que no existen razones suficientes para aquellos consumidos por la cólera. 

 

oculto mi verdad, igual que Quintana. 

tampoco estoy sola, igual que Quintana. 


parte importante de la dieta: el ibuprofeno.


píldoras rojas, verdes, azules y amarillas. igual que la srita en cuestión. te mantienen de pie. funcionando. porque hay que funcionar. 


(siempre, la piedad química) 


en fin. hay muchas lecturas que me gustaría comentar. cuando tenga el tiempo, lo haré.


en caso de presunta desgracia tal vez



https://open.spotify.com/playlist/6J3G2tf609lN6dFdskjsSD?si=CsV7x0HWQRuu8FEqJC0hXg&pi=ziIMoODaQAuSP




discopatía lumbar

te levantas porque ella no tiene la culpa de que la vida te pese tanto. le das sus granitos y le sirves agua. acomodas su manta y piensas en...